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La Llegada: Letras, diálogo y ciencia-ficción – Aller Fui Al Cine
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La Llegada: Letras, diálogo y ciencia-ficción

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La Llegada: Letras, diálogo y ciencia-ficción

No soy de ciencias. Eso es algo que ha hecho sentirme acomplejada durante años. El prestigio reside en los números. La culpa es el sistema educativo/social/funcionalista implantado, en el que queda poco espacio para las letras, la opción denostada hasta por los docentes en muchos casos. Es por culpa de ese menosprecio a la lengua que cada vez se mira más hacia los resultados y se opta menos por la discusión y el diálogo. No importa que cada vez los mensajes se interpreten cada vez peor (esto no sólo lo digo yo, también el Informe Pisa).

 

Denis Villeneuve, hombre de letras, ha aprovechado ese debate para su última película recién estrenada, La llegada. Dentro de ese tótem colmado de significados -en el que se eleva suavemente al espectador, como Louise (Amy Adams) e Ian (Jeremy Renner) por esa nave espacial-, el cineasta demuestra que la ciencia requiere aliarse con las letras para combatir la fuerza bruta y la inseguridad ante lo desconocido (que aquí capitanea Forest Whitacker).

 

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El canadiense evidencia lo sencillo que es el contenido de la moraleja presentada y las numerosas trabas que los humanos nos ponemos para dificultar el entendimiento. Es paradójico que con toda la artillería que contamos para facilitar la comunicación, nos empeñemos en poner más obstáculos para no escucharnos. Por supuesto, esta lidia es aplicable a diversas dimensiones: dos amigos que dejan de serlo, pueblos que no se entienden, culturas que chocan o partidos que no consiguen acuerdos en el hemiciclo. Todo ello por culpa de no romper barreras y sobre todo de no escuchar. Bendita sea la lingüística que nos abre nuevos mundos, nos descubre conceptos y nos agranda según avanzamos en su aprendizaje.

 

Mientras la protagonista descodifica ese lenguaje, el público desencripta los códigos de Villeneuve, su particular forma de reverenciar al diálogo como mejor solución para todos los conflictos y a la lengua como mejor herramienta que cualquier arma.

 

No hay mejor género para hacerlo más atractivo y asequible para lanzar este mensaje a la humanidad. Con banda sonora de diez y actores sobresalientes para honrar al cine como pocas veces se consigue. Y eso lo digo yo, que tampoco soy de ciencia-ficción.

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