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INSTRUCCIONES PARA VER UNA PELÍCULA – Aller Fui Al Cine
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INSTRUCCIONES PARA VER UNA PELÍCULA

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INSTRUCCIONES PARA VER UNA PELÍCULA

David Thomson acerca el séptimo arte a todos. Sí, a todos. Su libro Instrucciones para ver una película (Pasado & Presente) aúna a todo aquel que quiera ahondar en eso del cine. David Thomson (Londres, 1941), crítico de cine del New York Times entre otros, toma ejemplos de series y del cine más actual (títulos tan dispares como Perdida o The Equalizer) y lo equipara con los grandes clásicos con los que él se formó. El ensayo es un compendio de sus reflexiones y puntos de vista después de tantos años dedicado al séptimo arte.

 

Para apreciar bien este manual, hay que emplazar a su autor: septuagenario y anglosajón. Vamos con la primera característica: El autor en todo momento es sincero; le ha tocado tarde el mundo Youtube, así que cuando habla sobre la herramienta, lo hace con una fascinación que en cierta manera alegra. a veces se nos olvida que internet es de antes de ayer, y lo de ver títulos en el momento que se nos antoja es un lujo. La segunda característica indica con qué cine se ha instruido más, y como delata la lectura, el anglosajón se ha curtido con cine en el que se habla la lengua de Shakespeare. Algo normal, cierto: si tuviera otra nacionalidad sería probable este hecho, aunque se asomaría algún que otro título.

 

Pero Thomson habla de otras piezas artísticas procedentes de otra nacionalidad, como Las Meninas, un punto al que cita en varias ocasiones. Es normal que hable del cuadro porque el crítico hace hincapié en un hecho relevante: la sociedad apenas ha recibido formación en educación visual. Dejando a un lado a nosotros los cinéfilos, la lectura visual apenas se incentiva. E intuyo que seguiremos así más tiempo. En las facultades de magisterio, la educación audiovisual es una especie de introducción que atiende a dar los tipos de plano y vislumbrar el mensaje principal de la pieza audiovisual Menos da una piedra, pero no ayuda a que mejore la formación de la sociedad en estas lides.

 

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Volviendo a “Instrucciones…” y a su autor. Thomson explica sus conocimientos desde una perspectiva varonil. De ahí que hable de cierto “pudor de las actrices”, o que no entienda las actitudes del personajes como el de Carrie, el personaje protagonista de Homeland. Si un crítico de veinte años (lo más probable es que sea chico, que todavía el porcentaje de féminas es bajo) escribiese un texto similar, la figura femenina no estaría reducida a la de postura estética. Las generaciones posteriores hemos tenido más títulos y más gama en personajes. Desgraciadamente, la historia es la que es. Aquí sale el nombre de La ventana indiscreta. Casualmente la vi de nuevo en televisión mientras leía el libro y una vez más, corroboré algo que ya sabía: el séptimo arte y muchos autores han sido machistas o misóginos (como le pasaba al maestro Alfred), coetánea con sus tiempos. Esa ha sido mi mayor confrontación con él, chocamos porque pertenecemos a diferentes generaciones, que provoca que nuestra educación en las que él está–la cinematográfica también- haya sido diferente. Pese a sus prejuicios, y nuestras diferencias, muchas de sus consignas son ciertas como la que resume la esencia de Pretty Woman: “Su encanto puede desterrar cualquier argumento inteligente para despreciarla”.

 

Thomson habla también de series. Perdidos, Breaking Bad o Homeland salen al igual que películas de riguroso visionado: El tercer hombre, Casablanca, 12 años de esclavitud, al igual que cineastas de varias décadas: Lubitch, Hawks, Welles, o Tarantino, que tampoco sorprende que aparezca por aquí, y que no le entusiasma demasiado. Será algo generacional. Por cierto David, no a todo el mundo le cae bien Denzel Washington. Conozco a más de uno que no lo soporta. Pese a tener distintas posturas con él, en algo sí que estoy de acuerdo. Ni me gusta Melancolía ni El árbol de la vida. Sin embargo son muy gratas la revisiones de Persona o Cuando todo está perdido.

 

Como bien dice “El cine ofrece sensaciones a los espectadores que pagan por estar un determinado tiempo allí”. El espectador ha evolucionado y busca diferencias, y sobre ello habla el crítico sin ofrecer afirmaciones herméticas. Este ensayo es una gran charla sobre películas. Como si se tratase de una clase de universidad, Thomson salta de un tema a otro con interesantes anécdotas. Además, el inglés cumple: el lector desea ser un poco más espectador. Para eso vamos al cine, para soñar, pero también para descubrir, para disfrutar, para reír y para llorar. Para ver una película, resumiendo.

 

Además, le agradezco que haya aumentando mi lista de películas pendientes por ver, uno de mis grandes gustazos: apuntada queda Locke.

 

 

Soñar y estar en el cine nos recuerda nuestra indefensión. La ilusión de vida o realidad es poderosa y seductora, pese a que dicha realidad se puede transformar en menos de un segundo. Podemos gritar y protestar, pero no pasará nada. Estamos pero no estamos ahí. Estamos viviendo lo que podría ser una experiencia profunda y devastadora, pero no estamos ahí más que como mentes a las que dejan planteándose ‘Qué significa esto’ y ‘¿Lo han hecho especialmente para mi?’”

D. T.

Pasado Y Presente

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