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CEGADOS POR EL SOL: TRAGEDIAS CONTEMPORÁNEAS – Aller Fui Al Cine
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CEGADOS POR EL SOL: TRAGEDIAS CONTEMPORÁNEAS

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CEGADOS POR EL SOL: TRAGEDIAS CONTEMPORÁNEAS

Una cantante curándose de una operación pasa con su chico unos días alejada del agobio en una casa en Sicilia alejada de males y demás restos de sociedad. Ante esa calma, llega de visita su ex agente, un hombre hiperactivo y vividor como él solo, acompañado de su hija. Este agente no es otro que el actor Ralph Fiennes, que da un giro de 360º a su más que estático estilo para ofrecer una interpretación totalmente convulsa e intranquila. Eso al fin y al cabo es lo que hace Luca Guadagnino con su historia, dar intranquilidad y no dejar a nadie indiferente. Y todo gracias a ese anfitrión a la batalla que es Harry (Fiennes), un gran maestro del desmadre. Pero el cineasta le ha puesto buena compañía: a Dakota Johnson por fin le dan un rol justo y se mueve bien siendo esa lolita llamada Penelope, el belga Matthias Schoenaerts queda muy bien en el rol de novio chulazo, y la apuesta segura que es Tilda Swinton se convierte en una diva en momentos de relax.

 

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El “pero” de la historia lo componen ciertas escenas que buscan el drama. Y ya se sabe que no hay mejor arma catártica para compensar tanta desgracia o mal rollo que el humor. He ahí su problema: tras mantener la tensión personal y sexual entre los personajes, sugerir los recuerdos de antaño, la inmadurez, los celos, el sufrimiento, la inestabilidad, ciertos momentos parecen irreverentes, la comedia se excede en su aparición. También es difícil alcanzar la pasión cuando el referente al qué mirar lo forman Alain Delon y Romy Scheider en La piscina. La historia actual bebe y mucho de la antecesora, cuyas aguas albergaban mucha más tensión palpable al espectador. Aquí se perciben esas vueltas y revueltas. La pasión de la primera aquí se compensa con la inquietud que trae la segunda, y más malicia en el rostro de la ahora lolita Dakota versus el rostro angelical de Jane Birkin. La falsa buena conexión entre los cuatro personajes es latente en ambas historias. Hay mal rollo y la trama se presta a la exuberancia. Fiennes y Stinton están incombustibles mostrando, una vez más, que pueden desfasar interpretativamente hablando. Más turbadora es la presente, con más sensualidad la anterior. Dos ingleses, un belga y una estadounidense. La internacionalización llega al cine de Guadagnino, como en las filmografías de sus coterráneos Garrone y Sorrentino.

 

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Qué rápido pasa el tiempo. Parece que fuera ayer cuando Fiennes estrenaba La lista de Schindler y dos años después El paciente inglés. Cuando rodaba ésta última contaba con 33 años. Sí queridos, el tiempo pasa. Aunque hay seres como Harry que se niegan a crecer. Y tanta sacudida trae sus estragos.

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