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BIENVENIDOS A GRECIA: NORTE Y SUR DE EUROPA – Aller Fui Al Cine
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BIENVENIDOS A GRECIA: NORTE Y SUR DE EUROPA

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BIENVENIDOS A GRECIA: NORTE Y SUR DE EUROPA

Hay una escena en Bienvenidos a Grecia que recopila bien su esencia: Jörg, el alemán enviado a la isla del Egeo, llega de nuevo al bar tras una desastrosa inspección de la zona montado en burro.  Uno de los lugareños, le saluda con un abrazo exclamando “¿Qué habríamos hechos sin los alemanes? Muchas gracias, muchas gracias” Bonita metáfora sobre las idas y venidas que ambos países han tenido acerca de temas económicos. La cinta de Aron Lehmann es una representación sobre las lides financieras de ambas naciones. La película satiriza sobre los préstamos que el país heleno ha solicitado a Europa. Jörg Geissner es el trabajador que el banco alemán manda para inspeccionar cómo van sus inversiones en la isla de Paladiki. El siempre serio y cumplidor currela se topará con unos habitantes toscos y libres de ataduras, como Panos, que regenta ahora una tienda en la tranquila isla, ajena de momento a las multitudes turísticas. Porque sí, somos europeos, pero el carácter mediterráneo tira mucho y saca de quicio la mentalidad férrea de nuestros amigos del norte.

 

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El filme nos es cercano dadas las similitudes que aguarda en su formas. Para empezar en el título con la que se la renombra aquí: Bienvenidos al norte y Bienvenidos al sur ya hablaban sobre los entendimientos entre vecinos de un mismo país, una opción que siempre ha dado buenos resultados (para muestra nuestra mediática Ocho apellidos vascos). Aquí también se habla de difenrencias entre vecinos, pero comunitarios. Por los paisajes tan “mediterráneamente” fotogénicos, la cinta evoca a cualquier spot de cervezas, insistiendo desde el minuto uno en que no debemos seguir siempre las normas, y que son necesarios estos paraísos con sol y playa. Qué juego ha dado siempre esos antagonismos: Geissner, el hombre serio, con formas y traje adecuados, frente a los griegos, deshinibidos, siempre alegres y sin preocupaciones. Sí, los choques culturales están muy manidos, y esta historia, que habla sobre el acercamiento, toca por encima los estragos de la globalización, los problemas monetarios y los percances con la Merkel. La moraleja es de las más trilladas en el cine. Ya hemos visto a gente con una actitud muy diferente ante la vida hacerse amigos. Incluso enamorarse. Es una trama fácil y que siempre resulta atrayente, y aquí se aplica como metáfora básica sobre las negociaciones entre países pobres y ricos.

 

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Bienvenidos a Grecia tira de los estereotipos germanos como de los helenos. Su argumento juega con ello pero no llega a ser incisivo, incluso es demasiado políticamente correcto. El desenlace es previsible, y su historia inocente pero simpática. Al fin y al cabo, estamos hablando con humor sobre las diferencias. Eso, humor ante todo, que es lo que lima asperezas, y aquí de tan blanco que es, es casi imposible ofender a alguien.

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